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Manejo terapéutico en la Enfermedad Renal Crónica – Aspectos claves

Manejo terapéutico en la Enfermedad Renal Crónica - Aspectos claves

Por Guillermo Lamarca

La Enfermedad Renal Crónica es la causa de muerte de un 20% de los caninos y del 30% de los felinos. Las razones de tan altos porcentajes no están completamente establecidas pero podemos definir algunos puntos importantes:


  • Los riñones tienen un volumen minuto del 20%; cada 5 minutos, toda la sangre del organismo se filtrará por los riñones. Esto hace que todo lo tóxico que ella pueda transportar, afectará a los riñones por ser los encargados de eliminar esos metabolitos.
  • La membrana basal del glomérulo es depósito de inmunocomplejos asociados a enfermedades infecciosas,
    neoplásicas e inmunomediadas.
  • La hipertensión, patología históricamente desestimada
    en veterinaria, afecta a los riñones quienes tienen el “privilegio” de ser generadores de hipertensión y, a la vez,
    órgano blanco.
  • Las enfermedades endocrinológicas, como la Diabetes,
    Hiperadrenocorticismo o el Hipertiroidismo, afectan progresivamente a los riñones de diversas maneras.
  • Los episodios de deshidratación/hipotensión secundarios a diarreas, vómitos, anestesias, etc., representan injurias renales agudas que van dejando nefrones hialinizados.
  • Los medicamentos nefrotóxicos y sus metabolitos, dañan las células tubulares, al ser filtrados por el glomérulo y ser reabsorbidos por ellas, dejando gran cantidad de
    radicales oxigenados libres en el citoplasma.
  • Las afecciones glomerulares terminan dañando rápidamente las células tubulares cuando dejan de recibir el oxígeno necesario para trabajar, al mermar la circulación en las arteriolas eferentes.
 
La medición de la urea y creatinina en sangre, es fundamental, aunque sólo sirven para monitorear el avance de la enfermedad cuando el 75% de la masa renal funcional ya se ha deteriorado completamente. En cambio, el análisis de orina puede detectar anomalías en forma precoz; esto nos permite actuar cuando todavía estamos a tiempo. 

En cuanto al tratamiento (1), tenemos varios frentes para trabajar.

Los inhibidores de la enzima convertidora permiten bajar la presión intraglomerular (en forma lenta y cuidadosa) para minimizar el deterioro de los nefrones funcionales, los cuales se hipertrofian para trabajar por aquellos que se han hialinizado.


A través del manejo de la dieta indicamos la restricción de proteínas, sodio y en especial el fósforo del alimento, para disminuir los residuos nitrogenados en sangre y minimizar, dentro de lo posible, el Hiperparatiroidismo Secundario Renal.


Es clave contar con un medicamento que cuide la reserva funcional renal que tenga mi paciente.


La administración de ácidos grasos Omega 3 (eicosapentaemoico y docosahexanoico) promueven la liberación de mediadores antiinflamatorios, en contraposición
a los tradicionales TNF alfa y ciertas interleuquinas; esto aumenta la sobrevida de las células tubulares.

La síntesis de antioxidantes endógenos disminuye con el paso de los años y la adición exógena de antioxidantes supone una ayuda importante en la actividad estabilizadora de las células.

Los antioxidantes pueden prevenir o retardar la oxidación de un sustrato biológico, y en algunos casos revertir el daño oxidativo de las moléculas afectadas. La síntesis de antioxidantes endógenos disminuye con el paso de los años y la adición exógena de antioxidantes supone una ayuda importante en la actividad estabilizadora de las células.


Por todo esto prescribo GERIOOX® a mis pacientes nefrópatas y gerontes en general, porque mejora en ellos su esperanza y, en especial, su calidad de vida.

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